Conversando con el colectivo AFRO TV (Venezuela)

Conversando con el colectivo AFRO TV (Venezuela).

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Vivir en el paraíso

SoyAranguibel

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 18 de mayo de 2015 –
vida

Por: Alberto Aranguibel B.

Los dogmáticos, en su atávica tozudez doctrinaria, van a encontrar siempre en la propuesta chavista de socialismo una tentativa sin basamento teórico, sin asidero histórico y hasta de naturaleza sacrílega (para aquellos que desde el extremo conservador del rigor ideológico examinan igual que los ultraizquierdistas a la revolución bolivariana), con cuyos principios van a estar reñidos en todo momento fundamentalmente por el carácter transformador inherente al proceso de redención de los pobres que impulsara en Venezuela el Comandante Chávez bajo la óptica propia y completamente innovadora en que éste lo planteó.

El mayor tormento para ellos es que se trastoquen de alguna manera los pilares fundacionales del pensamiento revolucionario más ortodoxo y la concepción misma del Estado, con lo cual, según el particular enfoque de cada uno de esos dos sectores…

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La intimidad como espectáculo

Ensayista

En muy pocos libros se analizan los textos escritos que se producen hoy en la red por personas conocedoras del tema, por intelectuales interesados en textos de ficción en soporte web como parte de la historia de la escritura y de la literatura, como parte del estudio de temas tan actuales desde hace más de cincuenta años como son: la muerte del autor, el ocaso de la novela y el fin del arte.

Paula Sibilia, en La intimidad como espectáculo, nos presenta el triste panorama que estamos viviendo desde hace ya bastante tiempo en lo relacionado con el yo narrador, la figura del autor y  la creación de este autor, con las obras que produce, quién las produce, con qué propósito, quién las ve, cómo se exhiben, quién gana con la exhibición…

El libro está dividido en nueve partes:

El show del yo.

Yo narrador y la vida como relato

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Mis diez terapias alternativas favoritas

Ensayista

Sin haber leído ningún libro desde niña tuve conciencia de que no debemos curar las enfermedades sino prevenirlas. Desde hace cuarenta años estoy buscando los medios para no ir al médico nunca y lo he logrado. Algunas de estas “terapias” las he descubierto por casualidad, otras me las han recomendado personas sanas en las que confío y son dignas de admiración, otras las he encontrado en algún libro.

Las que más me gustan son las que no precisan de ningún esfuerzo, las que no exigen grandes representaciones en parques o salones, las que se pueden practicar en la comodidad del hogar sin esfuerzo físico y de forma individual, en cualquier momento del día si sacamos un poco de tiempo y creemos que al hacerlo nos estamos divirtiendo a partir del amor propio mientras nos damos salud y bienestar.

Algunas de estas prácticas requieren apertura mental. Desde la perspectiva médica o nutricional pueden…

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Ciencia y tecnología para caminar con pies propios

José Javier León. Maracaibo, República Bolivariana de Venezuela
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.

La inversión en ciencia y tecnología ha aumentado exponencialmente en Venezuela. Un proyecto de país permite la planificación de políticas de largo aliento y la orientación estratégica de los recursos. Conocernos desde nuestras necesidades y buscar soluciones propias a los problemas estructurales son la única vía para la independencia y la soberanía.

Igual como existe un círculo de la pobreza que se convierte en cárcel para los pobres, pues para salir se necesitan los recursos de los que precisamente se carecen, igualmente la carencia de ciencia y tecnología pueden devenir círculo y cárcel. Se necesita un enorme esfuerzo y ganas de construir futuro para romper el ciclo perverso que nos ata a la dependencia y al subdesarrollo.

A ello se suma que los países que llevan la batuta en el concierto mundial, no están dispuestos a ceder su primacía y a crear mecanismos solidarios para liberar a los más débiles de la dependencia, claro está porque esta redunda en beneficios cada vez más altos toda vez que la ciencia y la tecnología son puntales de todo desarrollo en el marco de las relaciones que se dan hoy en el mundo.

De modo que nuevamente, se necesita un gran esfuerzo para plantarse con responsabilidad y seriedad ante el reto de comenzar a construir una ciencia y tecnología liberadoras, acordes a las necesidades del país y de su población. A esta dificultad nada pequeña, se suma que las necesidades de nuestros países no siempre son suyas verdaderamente, porque en el mundo hay necesidades creadas de acuerdo a intereses ajenos ya que que existe una universalización de los modos de vida modernos que hacen obligantes la ciencia y tecnología producidas en los centros desarrollados.

Rápidamente hemos mencionado una serie continua de dificultades pero, valga decir que se debe empezar por tener confianza en las universidades y en los centros de investigación; una política de financiamiento que haga conscientes a las empresas, a los sectores público y privados de que la investigación es una necesidad irrenunciable y que, una vez que exista la voluntad de inversión y los recursos, lo que sigue es investigar rigurosamente, con un sentido de país y de nación libre y soberana, que nos permita crecer humilde pero dignamente. A esto se han de sumar políticas de colaboración y transferencia tecnológica sobre la base de la comprensión de que sólo juntos podemos avanzar hacia un destino común, la preservación de la vida en el planeta.

La investigación, el desarrollo de la ciencia y la tecnología en la República Bolivariana de Venezuela, viene acompañada por un plan de país, por un proyecto nacional. Era eso lo que soñaba en la década de los ’70 el maestro argentino Oscar Varsavsky, cuando recorría América Latina convenciendo a los centros de investigación de la necesidad de mirar más de cerca nuestras propias realidades y actuar en consecuencia.

Tal vez siga siendo poco, pero cerca de 7 mil millones de bolívares han permitido financiar más de mil proyectos científicos y tecnológicos en áreas estratégicas para la Nación.

Del mismo modo, el Gobierno Bolivariano ha impulsado la investigación universitaria, con el financiamiento a proyectos y espacios, por casi 700 millones de bolívares.

Insisto, tal vez sea poco, pero del histórico 0,3 % de décadas anteriores hemos pasado a un 2,7 %, lo cual nos coloca entre los primeros países en inversiones en el área.

Con toda seguridad la cantidad afecte positivamente la calidad y un clima de fomento a la investigación propicie nuevas aventuras.

El futuro es hoy y todo parece indicar que los venezolanos y venezolanas estamos dispuestos a construir una ciencia para el Buen Vivir.

De las cartas (al Niño Jesús) al correo electrónico

José Javier León

joseleon1971@gmail.com

@joseleon1971_

Las cartas pertenecen a un género literario, llamado epistolar, muy usado desde antiguo pero que en los siglos XVIII y XIX, formó parte de la cotidiana intimidad en especial de las mujeres quienes sólo a través de primorosas esquelas lograban romper las antiguallas de la sociedad patriarcal y trasmitir sentimientos que no podían pronunciar en voz alta.

La carta se deslizaba con secreta fluidez por entre los intersticios de las relaciones familiares, llenando de palabras los silencios del protocolo oficial y los rígidos formalismos sociales. Las cartas eran cotilleo íntimo, música interior de conversaciones que transcurrían en otro plano. También por sus aguas corrían acercamientos únicos a la filosofía y a la ciencia, a la literatura y a la política.¿Por cierto, la literatura, la filosofía escrita por mujeres no parece más dulce y cercana, que la escrita por los varones?

Las cartas eran lo que no se publicaba ni era escrito para publicarse, (amén de que era escrito para ser leído en silencio y hacia dentro, muchas veces de manera furtiva, escritura para ser sentida) era lo que se pensaba (y sentía) y que en muchos casos era mejor conservar guardado, sólo para el consumo de los epistolantes, incluso no pocas debían quemarse, desaparecer. Si la sociología necesita reconstuir una sociedad, nada mejor que sondear en estos registros sentimentales.

Las cartas son evidentemente hijas de una época. Hoy no se escriben aunque tal vez no haya habido una época en la que tanto y a todo momento se intercambien palabras a través de corrreos o a través de las miríadas de mensajes que infestan, dan forma y vida a las redes -llamada- sociales. Sin duda, las comunicaciones por escrito se multiplican exponencialmente y su número, repito, no debe tener parangón en ningún momento de la historia.

Pero con todo y eso, sin duda el tiempo de las cartas, por ejemplo las dirigidas al Niño Jesús ha pasado, en especial porque probablemente los padres de hoy no hayan escrito siquiera una carta para comunicar alguna intimidad, al menos, se entiende, no en papel y requiriendo un buzón de correos, una oficina, un sello postal, una distancia, y una incertidumbre llena de nostalgia.

Las cartas al Niño Jesús pertenecen a una época en la que las palabras eran físicas como el soporte de papel y la bolsa del cartero. Las tradiciones tienen su materialidad hecha de tiempo y circusntancias. El tiempo pasa y las formas cambian. Hasta en el más inocente de los juegos sociales, se cuela el tábano del tiempo y su metamorfosis. Nuestro hijos no podrán escribir cartas al niño Jesús sino fingiendo doblemente. No sólo el destinatario, invisible, sino también el papel y hasta el gesto, extraviado ya en algún desván de las prácticas literarias para siempre en desuso.

¿Escribirán correos electrónicos al Niño Jesús?, ¿practicarán sin reírse esa parodia? No lo creo, el Niño Jesús exige una antropología que el correo electrónico no precisa, igual como nosotros mismos nos revolvemos ante la necesidad de leer cada vez más libros en pantalla porque decimos preferir, posando como si fuera cierto, el encuadernado y el aroma a tinta. Pues a eso me refiero.

Hasta un simple y lúdico creer en Dios tiene su historia y exige sus formas.